Historia

Tras el golpe militar de 1973 la mayoría de los medios de comunicación de izquierda, como las revistas “Punto Final” y “Chile Hoy”, así como los diarios “La Prensa”, “Puro Chile” y “El Clarín”, fueron suprimidos, permitiendo de este modo que los medios afines al régimen militar, encabezados por “El Mercurio”, quedaran con el monopolio de la información en Chile.

En enero de 1977, la Junta de Gobierno lanzó el decreto N° 107, en el cual manifestaba que cualquier persona que quisiera crear un nuevo medio de prensa debía contar con la autorización del gobierno. Esto permitió que desde fines de 1970 comenzaran a aparecer un sinnúmero de publicaciones entre las cuales destacan la revista Hoy (1977), APSI (su primer número salió en 1976, pero la autorización de venta en quioscos se permitió en 1981), Cauce (1983), Análisis (que en 1977 nació como una revista de la Academia de Humanismo Cristiano con el nombre Revista de la Academia), y el diario La Época (1987), por nombrar algunos de los más emblemáticos.

El Fortín Mapocho por su parte, había sido fundado el 24 de febrero de 1947 como el órgano oficial del Club Deportivo formado por trabajadores de la Vega Central de Santiago. Su primer director fue el militante comunista Hernán Pinto Uribe.

Una segunda etapa del periódico comenzó cuando fue comprado por el democratacristiano y opositor a la dictadura Jorge Lavandero, a principios del 1984, desafiando de este modo el control para la creación de nuevos medios de prensa al adquirir un periódico que ya existía. La dictadura intentó impedir su circulación argumentando que se trataba de una publicación nueva que debía ser aprobada por la autoridad militar (decreto n° 107). Ante esta prohibición la empresa acudió a los Tribunales de Justicia que, sorpresivamente, fallaron a su favor y de paso creó un precedente al respecto.

Durante este período los miembros del periódico debieron sortear persecuciones y censuras, de las cuales una de las más notorias fue cuando entre septiembre y noviembre de 1984, el gobierno impuso a través de los bandos nº 19 y 21, la prohibición de publicar fotografías políticas en todos los medios de prensa. El Fortín Mapocho apareció con unos rectángulos negros en aquellos lugares donde debían ir las fotografías.

Entre 1984 y abril de 1987, el Fortín Mapocho fue un semanario que aparecía todos los lunes. Fue un espacio que le dio cabida a la pluralidad de corrientes opositoras al régimen militar, de tal manera de aunar las voces de denuncia contra los atropellos a los derechos humanos que ocurrían en Chile.

Al poco tiempo se transformó en el medio de comunicación más representativo de la oposición a la dictadura, el cual gracias a sus reportajes de investigación periodística, grandes titulares, aciertos fotográficos y de “Margarita” -caricatura de una colegiala creada por Gustavo Donoso Véliz (Gus)- se convirtió en el medio de canalización del creciente malestar social.

Esta situación hizo que el diario fuese considerado peligroso por el régimen militar, lo que se tradujo en constantes amenazas y amedrentamientos, hasta que en abril de 1987 Jorge Lavanderos, entonces presidente de la publicación, fue interceptado por un grupo de agentes de la CNI, arrastrado fuera de su automóvil, golpeado y abandonado en la calle, debido a la información que había obtenido sobre los oscuros negocios inmobiliarios de Augusto Pinochet.

Lavanderos pasó 17 días bajo tratamiento intensivo a causa de una grave fractura de cráneo provocada por los múltiples golpes y los documentos desaparecieron. Sin embargo, gracias a un respaldo de la información, el Fortín Mapocho publicó la noticia en un folleto gratuito de cuatro páginas.

Así se inicia una tercera y última etapa del diario a fines de 1986, cuando fue aprobada oficialmente la creación de dos nuevos periódicos: el Fortín Mapocho y La Época. Los directivos de la publicación, incluso antes del inicio de esta tercera fase, estaba conformada por importantes figuras de la oposición chilena como: Sergio Bitar, Manuel Bustos, Mariano Fernández, Claudio Huepe, Ricardo Lagos, Jorge Schaulsohn y Patricia Verdugo, entre otros.

Con todo, además de la censura de sus contenidos, tanto en el texto como en las imágenes, Fortín Mapocho debió enfrentar problemas internos, principalmente de financiamiento, rotación de cargos y directivos, lo que se agudizó hacia fines de la década de los ochenta debido a la profundización de los problemas económicos, la disminución de los lectores y avisadores, y la aparente pérdida de objetivos tras la llegada de la democracia.

Tras la partida de uno de sus primeros directores, Jorge Donoso, asumió el periodista Felipe Pozo, quién se mantendría en el cargo por un breve período de tiempo debido a la crisis que estaba viviendo el periódico. Luego que Ismael Llona dejara el cargo de subdirector, asumió de forma interina Eduardo Trabucco. Posteriormente, la dirección fue ocupada al menos por otras cuatro personas, entre ellos, Irene Celis (directora subrogante), Wladimir Aguilera e Ibar Aibar.

Así, el 6 de julio de 1991 fue publicado por última vez uno de los diarios chilenos más representativos de la oposición a la dictadura militar. Con 44 años de existencia, el consejo administrativo tomó la decisión – según apareció en la edición de ese día- de cerrar temporalmente la publicación para llevar a cabo una reestructuración (que nunca se llevó a cabo), lo que produjo el cierre definitivo del periódico.

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